Casa Arosa

En la Picassolaan se encontraba el centro de acogida para solicitantes de asilo (AZC), donde personas procedentes de distintos países podían encontrar alojamiento y vivir con seguridad.
Antes de cumplir esa función, este edificio alojó a inmigrantes españoles que trabajaban en la antigua empresa siderúrgica Hoogovens. Con anterioridad, los trabajadores españoles se habían alojado en el barco de pasajeros Arosa Sun, atracado en Velsen-Noord.
Se construyó un magnífico complejo con capacidad para 600 personas.
La intención era también que, dado que se suponía que los españoles acabarían regresando a su país, las instalaciones de los edificios pudieran adaptarse de tal manera que, más adelante, antiguos empleados jubilados de Hoogovens pudieran ocupar estos apartamentos.
Hoogovens construye un centro residencial para su personal español

En Alkmaar, dentro del plan urbanístico De Hoef, se está preparando un terreno en el que pronto comenzará la construcción de un centro residencial para más de 508 empleados españoles de Hoogovens. Según informó la empresa siderúrgica, se espera que el centro esté terminado a finales de 1973.
Nuevo centro residencial para españoles
El centro residencial, cuyo coste total superará los 13 millones de florines, fue diseñado por el estudio de arquitectura de Ámsterdam Peters en Boogers y será construido, por encargo de la Stichting Hostel, por Huizenbezit Breesaap B.V., filial propiedad íntegra de Hoogovens. Esta fundación tiene como objetivo crear alojamientos colectivos adecuados para trabajadores extranjeros.
En la fundación participan Hoogovens y la Peregrinusstichting de Beverwijk, una institución encargada del acompañamiento social de extranjeros en una parte de Holanda Septentrional. Hoogovens alquilará a la Stichting Hostel el centro una vez construido. La construcción y el equipamiento se han diseñado de forma que el complejo pueda recibir, de manera sencilla y con pocos costes, otro uso residencial en el futuro, por ejemplo como un conjunto de viviendas independientes. Entre otras razones, por este motivo el Ministerio de Vivienda y Ordenación del Territorio concederá una subvención para su construcción.
Publicado el 5 de abril de 1974


El nuevo centro residencial que alberga a trabajadores extranjeros de Hoogovens es Casa Arosa, en Alkmaar. Desde finales de enero ya se alojan aquí 250 españoles, que hasta entonces vivían en el Arosa Sun, el barco-hotel que entretanto ha acabado en manos del desguace.
Casa Arosa es el primer centro residencial que pudo construirse con apoyo del Gobierno. Es propiedad de la Stichting Hostel y la empresa siderúrgica lo alquila a esta fundación. La inversión total destinada a la construcción asciende a 13,6 millones de florines.
Casa Arosa fue inaugurada oficialmente un jueves en presencia de varios invitados. Para ofrecer también a la población local la oportunidad de conocer a sus nuevos vecinos y ver cómo vivían, el sábado 6 de abril, de 10:00 a 17:00 horas, se celebró una jornada de puertas abiertas. Los visitantes pudieron conocer este moderno centro residencial, dividido en tres edificios de viviendas y una zona de servicios. Casa Arosa se encontraba al suroeste del centro de Alkmaar, en dirección a Heiloo.

Periódico especial
Para los residentes de Casa Arosa se publicó un periódico especial que, entre otras cosas, les ayudaba a orientarse y desenvolverse en Alkmaar.
La primera edición se puede descargar aquí.
Los primeros residentes de Casa Arosa
El cierre
El 29 de agosto de 1987, por orden del tribunal, Casa Arosa cerró sus puertas y posteriormente dejó paso al actual centro de acogida para solicitantes de asilo (AZC).
La residencia de Hoogovens para trabajadores inmigrantes puede cerrar
Los trabajadores españoles pierden el procedimiento de urgencia
ALKMAAR — Hoogovens podrá cerrar el 29 de agosto su última residencia para trabajadores inmigrantes, “Casa Arosa”, situada en la Picassolaan de Alkmaar. Así lo decidió ayer por la tarde T. W. Attema, presidente del tribunal de Alkmaar, en el procedimiento de urgencia iniciado contra la empresa siderúrgica por 134 trabajadores españoles residentes en Casa Arosa.
En su sentencia, Attema desestima todas las objeciones de los trabajadores españoles contra el traslado al alojamiento alternativo ofrecido por Hoogovens en Wijk aan Zee y da la razón a Hoogovens en todos los puntos del conflicto.
El presidente considera que las habitaciones ofrecidas por Hoogovens en el “Hotel Kennemerduin”, en Wijk aan Zee, constituyen una alternativa aceptable y establece que los 134 empleados de Hoogovens no tienen, con respecto a Casa Arosa, derecho a protección como arrendatarios ni frente al desalojo. También concluye que Hoogovens hizo esfuerzos suficientes para informar a los afectados sobre el cierre previsto de Casa Arosa y para mantener conversaciones con ellos, pero que fueron precisamente los trabajadores españoles quienes retrasaron el proceso debido a la indecisión y a no designar representantes para las negociaciones.
Attema considera asimismo plausible que, debido a la disminución constante del número de residentes, el funcionamiento de Casa Arosa cueste a Hoogovens unos 20.000 florines por trabajador y año, y que el alojamiento en Wijk aan Zee permita ahorrar más de 1,3 millones de florines anuales.

El traslado
Según Attema, los 134 españoles afectados apenas tienen objeciones contra el nuevo alojamiento ofrecido; su principal oposición se dirige al traslado a Wijk aan Zee. El presidente considera tan pequeña la posibilidad de que los trabajadores obtengan la razón en el procedimiento principal ante el juez de distrito de Haarlem que, en su opinión, esperar el resultado “no conduciría a otra cosa que a un retraso”.
El presidente acepta la contrademanda de Hoogovens para que los trabajadores españoles desalojen Casa Arosa y fija el 29 de agosto como fecha límite de salida. A partir de entonces, Hoogovens podrá desalojar la residencia, si fuera necesario, con ayuda de la fuerza pública. Los 134 trabajadores fueron condenados al pago de las costas procesales.
La demolición

Por desgracia, después de que el complejo tuviera distintos usos, el ayuntamiento decidió demolerlo.
El 28 de abril de 2026 comenzaron los trabajos de demolición para dejar espacio a nuevas construcciones.
Con ello llegó a su fin un capítulo de la historia de los trabajadores migrantes que vinieron a los Países Bajos.
En mi opinión, el complejo, cuyos apartamentos tenían hasta tres dormitorios, podría haber recibido perfectamente un nuevo uso para alojar a personas.
¿Significa esto que esta historia ha terminado?
No. Lo que permanece es el recuerdo de un hermoso pasado y los cálidos recuerdos de nuestros vecinos españoles que vivieron y trabajaron aquí.




